Screening

Diagnóstico

Diagnóstico de la enfermedad tiroidea

¿Cómo se diagnostican los trastornos tiroideos?

Las enfermedades tiroideas afectan a hasta 20 millones de estadounidenses, y más de la mitad de estas personas sigue sin diagnóstico porque los síntomas suelen ser similares a los de otras afecciones médicas. Si tiene algún síntoma, el primer paso es hablar con un(a) profesional de la salud para ver si es necesario hacerse una prueba de tiroides para controlar su glándula tiroides.

Existen varios tipos de pruebas que ayudan a determinar si tiene un problema de tiroides. A continuación se ofrece una descripción general de las pruebas que se utilizan para diagnosticar las afecciones tiroideas más comunes.

Hipotiroidismo

Hipotiroidismo

El hipotiroidismo, o tiroides hipoactiva, se produce cuando la glándula tiroides genera una cantidad menor de hormonas tiroideas de lo normal. El resultado es la "ralentización" de muchas funciones del organismo. El hipotiroidismo suele ser una afección permanente que se puede tratar. De los casi 20 millones de personas que se estima que padecen disfunción tiroidea, la mayoría tiene hipotiroidismo.

Hay síntomas y signos físicos que pueden indicar hipotiroidismo. Sin embargo, la afección puede desarrollarse lentamente, por lo que muchas personas no se dan cuenta de que su cuerpo ha cambiado. Un proveedor de atención primaria puede diagnosticar el hipotiroidismo, pero a menudo se necesita la ayuda de un(a) endocrinólogo(a), un(a) profesional de la salud con formación especializada, capacitado(a) para diagnosticar y tratar afecciones relacionadas con las hormonas, incluidas las enfermedades relacionadas con la glándula tiroides.

Las pruebas para detectar hipotiroidismo pueden incluir:

  • TSH (hormona estimulante de la tiroides o tirotropina): Un aumento del nivel de TSH en sangre es el indicador más preciso del hipotiroidismo. La producción de TSH aumenta cuando la glándula tiroides produce incluso una cantidad ligeramente inferior a la normal de hormona tiroidea.
  • Determinación de tiroxina libre (T4): Mide el nivel de T4 en la sangre.
  • Anticuerpos tiroideos: Indican la probabilidad de que la tiroiditis autoinmune sea la causa del hipotiroidismo.

Enfermedad de Hashimoto

La tiroiditis de Hashimoto (también llamada enfermedad de Hashimoto o tiroiditis linfocítica crónica) es la enfermedad tiroidea más común en los Estados Unidos. Es una afección hereditaria que afecta a más de 10 millones de estadounidenses y es alrededor de siete veces más común en las mujeres.

La enfermedad de Hashimoto implica la producción de células inmunitarias y autoanticuerpos por parte del sistema inmunitario del cuerpo, que pueden dañar las células tiroideas y comprometer su capacidad para producir hormona tiroidea. El hipotiroidismo se produce cuando la cantidad de hormona tiroidea producida no es suficiente para satisfacer las necesidades del organismo. La glándula tiroides también puede agrandarse, formando un bocio.

Las pruebas para detectar la enfermedad de Hashimoto pueden incluir:

  • Anticuerpos antitiroideos: Las pruebas para detectar un aumento de los anticuerpos antitiroideos (normalmente anticuerpos antiperoxidasa tiroidea o antitiroglobulina) pueden confirmar la enfermedad de Hashimoto, pero los anticuerpos no están presentes en todos los casos.
  • TSH (hormona estimulante de la tiroides o tirotropina): Un aumento del nivel de TSH en sangre es el indicador más preciso del hipotiroidismo. El nivel de TSH aumenta drásticamente cuando la glándula tiroides produce una cantidad insuficiente de hormona tiroidea.
  • Determinación de tiroxina libre (T4): Mide el nivel de T4 en la sangre. Un nivel bajo de T4 libre es compatible con una deficiencia de hormona tiroidea. Sin embargo, los valores de T4 libre "dentro de los límites normales" pueden seguir indicando una deficiencia de hormona tiroidea en una persona concreta, ya que un nivel elevado de estimulación de la TSH puede mantener los niveles de T4 libre "dentro de los límites normales" durante muchos años.

Bocio, nódulos y cáncer de tiroides

Bocio

Si su tiroides aumenta de tamaño, su profesional de la salud puede diagnosticarle un bocio. El bocio es, sencillamente, un agrandamiento de la glándula tiroides. Su profesional de la salud puede descubrir un bocio durante un chequeo, cuando examina la tiroides mediante la palpación del cuello. O bien, puede aparecer en las pruebas de diagnóstico por imágenes. Puede desarrollar un bocio cuando toda la glándula tiroides se inflama y se agranda, o bien cuando le aparecen uno o más bultos, conocidos como nódulos.

Existen varios tipos de bocio, entre ellos:

  • Bocio simple: Un bocio que se produce cuando toda la glándula tiroides se agranda. Esto también se conoce como bocio difuso.
  • Bocio nodular: Un bocio que contiene un solo nódulo tiroideo.
  • Bocio multinodular: Un bocio que contiene varios nódulos tiroideos.
  • Bocio endémico: Un bocio causado por una deficiencia de yodo.

Nódulos

Los nódulos tiroideos son bultos que se desarrollan dentro o sobre la glándula tiroides. La mayoría de los nódulos tiroideos son benignos (no cancerosos). De hecho, solo entre el 10 y el 15 por ciento de los nódulos tiroideos contienen células cancerosas. Su profesional de la salud puede descubrir un nódulo tiroideo durante un chequeo, cuando examina la tiroides mediante la palpación del cuello. O bien, puede aparecer en las pruebas de diagnóstico por imágenes. Un nódulo puede ser tan pequeño que su profesional de la salud no pueda palparlo, o tan grande que sea visible para usted u otras personas que le vean el cuello. Puede desarrollar un solo nódulo o varios.

Si su profesional de la salud palpa un bocio en su cuello o descubre uno o más nódulos en su tiroides, normalmente indicará que se hagan pruebas para obtener más información. Tener un bocio o un nódulo no es lo mismo que tener cáncer de tiroides. De hecho, la mayoría de los bocios y nódulos son benignos (no cancerosos).

Cáncer de tiroides

 

Solo un pequeño porcentaje de los nódulos tiroideos son cancerosos. El cáncer de tiroides es un tumor maligno o crecimiento que se origina en la glándula tiroides. La mayoría de los tipos de cáncer de tiroides son tratables, y los pacientes pueden llevar una vida larga, saludable y normal. Para obtener más información sobre el cáncer de tiroides, visite nuestra organización asociada, ThyCa: Asociación de Sobrevivientes de Cáncer de Tiroides.

Las pruebas para detectar bocio, nódulos o cáncer de tiroides pueden incluir:

  • Análisis de sangre: Los análisis de sangre de la tiroides comprueban si hay niveles irregulares de hormonas tiroideas en la sangre. Su profesional de la salud puede analizar su TSH y tiroxina (T4) y, en ocasiones, triyodotironina (T3). También es posible que le hagan un análisis de sangre para detectar anticuerpos que afectan a la función de la tiroides.
  • Diagnóstico por imágenes: Su profesional de la salud puede recomendarle pruebas de diagnóstico por imágenes, como una ecografía, que utiliza ondas sonoras para crear imágenes de la tiroides. Las pruebas de diagnóstico por imágenes proporcionan más información sobre el tamaño del bocio y si contiene nódulos.
  • Captación de yodo radiactivo: Si su profesional de la salud sospecha que usted padece algún tipo de enfermedad tiroidea, como la enfermedad de Graves, es posible que le recomiende una prueba que utiliza una pequeña cantidad de yodo radiactivo y pruebas de diagnóstico por imágenes para detectar una posible hiperactividad.
  • Gammagrafía tiroidea: Esta es una prueba que genera imágenes de la tiroides utilizando una pequeña dosis de un isótopo radiactivo. Los resultados de esta prueba proporcionan a su profesional de la salud información importante sobre si el nódulo está produciendo demasiada hormona tiroidea.
  • Biopsia: En caso de que se detecten nódulos tiroideos, en ocasiones se realiza una biopsia con una aguja fina para extraer una pequeña muestra y, de ser necesario, comprobar la presencia de células cancerosas.

Hipertiroidismo y enfermedad de Graves

Hipertiroidismo

El hipertiroidismo se produce cuando el cuerpo produce demasiada hormona tiroidea. Este trastorno se presenta en casi el 1% de todos los estadounidenses y afecta a las mujeres entre 5 y 10 veces más que a los hombres. En su forma más leve, el hipertiroidismo puede no causar síntomas reconocibles. Con mayor frecuencia, los síntomas son incómodos, incapacitantes o son potencialmente mortales. Un(a) profesional de la salud calificado puede identificar los síntomas característicos y los signos físicos de la enfermedad. Las pruebas se pueden utilizar para confirmar el diagnóstico y determinar la causa.

Enfermedad de Graves

La enfermedad de Graves es un trastorno autoinmune que hace que el sistema inmunitario estimule en exceso la glándula tiroides y produzca demasiada hormona tiroidea. Con el tiempo, esto puede provocar hipertiroidismo (tiroides hiperactiva). La enfermedad de Graves es la causa más común de hipertiroidismo en los Estados Unidos y es siete veces más probable que afecte a las mujeres.

Las pruebas para detectar hipertiroidismo y/o enfermedad de Graves pueden incluir:

  • TSH (hormona estimulante de la tiroides o tirotropina): Un nivel bajo de TSH en la sangre es el indicador más preciso del hipertiroidismo. El cuerpo detiene la producción de esta hormona hipofisaria cuando la glándula tiroides produce incluso una pequeña cantidad excesiva de hormona tiroidea. Si el nivel de TSH es bajo, es muy importante comprobar también los niveles de hormonas tiroideas para confirmar el diagnóstico de hipertiroidismo.
  • Determinación de tiroxina libre (T4) y triyodotironina libre (T3): Mide los niveles de hormonas tiroideas activas en la sangre. Cuando se desarrolla hipertiroidismo, los niveles de T3 libre y T4 libre aumentan (aunque pueden seguir estando dentro del rango normal para la población general) y, a menudo, son considerablemente más altos de lo normal.
  • TSI (inmunoglobulina estimulante de la tiroides) y/o TRAb (anticuerpos contra el receptor de tirotropina): Estos anticuerpos suelen encontrarse en la sangre cuando la enfermedad de Graves es la causa del hipertiroidismo.
  • Captación de yodo radiactivo (RAIU): mide la cantidad de yodo que puede captar la glándula tiroides. Gammagrafía tiroidea: Muestra cómo se distribuye el yodo por toda la glándula tiroides. Esta información puede ser útil para determinar la causa del hipertiroidismo y, en última instancia, su tratamiento.
  • Diagnóstico por imágenes: Se pueden utilizar ecografías y, en ocasiones, tomografías computarizadas o resonancias magnéticas para examinar la tiroides.
  • Derivación a un oftalmólogo: Si su profesional de la salud sospecha que usted padece oftalmopatía de Graves (enfermedad ocular tiroidea), es posible que lo derive a un oftalmólogo.

Enfermedad ocular tiroidea

Enfermedad ocular tiroidea

La enfermedad ocular tiroidea es un trastorno autoinmune que hace que el sistema inmunitario ataque por error los tejidos detrás de los ojos. A veces, las personas que padecen la enfermedad de Graves también pueden desarrollar con el tiempo una enfermedad ocular tiroidea. Hay diversos factores, como la genética, el medio ambiente y el tabaquismo, que pueden causar o empeorar la enfermedad ocular tiroidea.

Si le acaban de diagnosticar una enfermedad ocular tiroidea, es posible que su oftalmólogo le solicite que acuda a un(a) endocrinólogo(a) para que revise sus niveles hormonales.

Las pruebas para detectar la enfermedad ocular tiroidea pueden incluir:

  • Diagnóstico por imágenes: Se utilizan para comprobar sus niveles tiroideos y sus anticuerpos tiroideos.
  • Imaging: Se puede utilizar una tomografía computarizada o una resonancia magnética de los ojos para examinar el tejido inflamado detrás del ojo.
  • Prueba de la vista
  • Prueba de visión del color
  • Prueba del campo visual
  • Mediciones oculares
  • Mediciones de la presión ocular
  • Pruebas del nervio óptico

Los problemas tiroideos no diagnosticados pueden aumentar el riesgo de padecer otras afecciones graves, como enfermedades cardiovasculares, obesidad, osteoporosis e infertilidad. Sin embargo, la mayoría de las enfermedades tiroideas son afecciones crónicas que pueden controlarse con atención médica. El primer paso es hablar con un(a) profesional de la salud o un(a) endocrinólogo(a) para asegurarse de que su glándula tiroides esté sana y funcione correctamente. Su profesional de la salud le ayudará a determinar qué pruebas son las más adecuadas para su situación.